
Bueno como prometí hace un tiempo acá tienen otra maratón. Se las pongo ahora xq sino mas adelante no voy a poder x el colegio =(. Bueno espero que disfruten los caps. Les digo con lo del bloqueo de autora no se qué onda o se me fue increíblemente rápido o está ahí pero me vino un golpe de inspiración muy fuerte xq la verdad que me sorprendí conmigo misma cuando hice estos caps. Toda la inspiración que le falto al anterior la puse en estos dos es tremendo. Me puse a escribir y de golpe cuando termino los veo bien en detalle y digo WAAAACHO MIRA LO QUE HICE jajajajaja no en serio les juro no sé cómo hice esto según lo que yo creo esos son probablemente los caps mas descriptivos que haya hecho en toda la novela.
Disfrútenlos mucho
Xoxo
Cam
Cap 47
La desesperación se apoderó de ti. Te sentiste totalmente impotente, como si estuvieras atada de brazos y piernas; totalmente invalida. En aquel mundo celeste y líquido tú no tenías posibilidad alguna de sobrevivir. Hacía tanto que no te metías en la pileta que ya te habías olvidado de como nadar. Tomaste un pequeño impulso y te abriste paso a la superficie cómo pudiste. Desafortunadamente, todo lo que pudiste respirar fue agua y te hundiste una vez más.
Manoteabas y pataleabas pero aún así no podías moverte. El agua comenzó a volverse cada vez más espesa para tus debilitados músculos y la vista se te borroneó. Te sentiste nuevamente como en aquel momento en que tu vida cambio para siempre. Eras solo una niña pequeña en una pileta demasiado grande como para poder manejarte por ti misma. Era exactamente igual solo que esta vez la pileta parecía interminable. Luchaste con uñas y dientes contra el recuerdo y una vez más saliste a la superficie como por arte de magia.
Esta vez el aire si entro a tus pulmones pero de todas formas no alcanzó. Pediste auxilio gritando a todo pulmón pero de tu garganta solo salió un sonido ahogado que acortó aún más tu escaso suministro de aire. Intentaste tocar el fondo e impulsarte desde ahí. Una pérdida de aire y fuerzas; era demasiado hondo.
Trataste de llevar el poco aire que aún te quedaba a tu pecho para así flotar. Tampoco pudiste; como ibas a llevar aire a tu pecho si ya no tenías ni una gota de aire en todo tu cuerpo? Tus esperanzas ya se iban acabando cuando conseguiste con la poca fuerza que te quedaba salir por tercera y última vez a la superficie. Al igual que en la primera, todo lo que entró por tu garganta fue agua. Tosiste bajo del agua y te moviste espasmódicamente en busca de aire.
Te dolía todo el pecho y la cabeza ya te daba vueltas. Los brazos dejaron de responderte como si de golpe se hubieran vuelto de trapo y se te hizo difícil enfocar la vista. La única cosa que aún podías ver nítidamente era la luz del sol penetrando ese material cristalino en el cual te hundías lentamente. "Una luz al final del camino" pensaste irónicamente. Esta vez sí era tu final, no cabía duda. Pensaste por última vez en aquello que tanto te importaba, la razón por la que existías y la única persona que te dolería dejar atrás. Pero ya era tarde, en ese momento todo lo que querías era que todo aquello terminara de una maldita vez para así no sentir más ese dolor punzante en el pecho.
Justo cuando pensaste que te ibas para no volver, un nuevo par de brazos te tomo firmemente por la cintura arrastrándote hacia la superficie. Al principio no pudiste hacer nada, aún estabas medio ida, pero cinco segundos después tomaste una buena bocanada de aire y tosiste toda el agua que ocupaba tus pulmones.
Todo era confuso, aún no podías ver bien y todo lo que escuchabas era un molesto zumbido. Estabas mareada y no podías sentir nada, como si te hubieran anestesiado. Eras como una muñequita: te movías solo si alguien más te ayudaba a hacerlo.
Tu visión comenzó a aclararse lentamente. Viste a un mundo de gente alrededor tuyo, te sofocaban. Entre toda la bruma pudiste reconocer solo dos rostros: esos rasgos angelicales que reconocerías en cualquier parte, lucida o no, y después el rostro de esa persona que se hacía llamar tu amigo aunque saliera con la bruja resentida que te había hecho aquello. Una mano te tomo del rostro con fuerza haciéndote doler más de lo que ya te dolía todo. Te sacudieron levemente pero aminoró un poco al notar que estabas respirando. El sacudón ayudo bastante a que pudieras recuperar los sentidos y, básicamente, el control sobre tu cuerpo.
El zumbido comenzó a cambiar hasta tomar forma de murmullos. Eran varios y te rebotaban en la cabeza de manera insoportable. En medio de todos ellos escuchaste una voz difusa que te llamaba. No pudiste identificar de quien era pero si lo que decía.
****: ___!!! ___!!! Respóndeme ___!!!
En un tono muy leve de voz articulaste la primera respuesta coherente que tu confundido cerebro pudo formar.
Tu: está bien...
****: Déjenme pasar! Está bien!
Al instante sentiste como el piso desaparecía debajo de ti y te alzaban hasta llevarte a un lugar apartado de toda esa muchedumbre. Aún tenías la vista borrosa pero pudiste notar quien había sido el que te saco de allí.
Te alegraste de que fuera él quien estaba a tu lado en aquel momento. Te recostó cuidadosamente en lo que creíste que era un sillón mientras alejaba de allí a las pocas personas que los habían seguido, entre ellas Anne, que estaba hecha un mar de lágrimas.
Observaste esos rasgos perfectos que tanto ansiabas ver y te arrepentiste al instante de haberlo hecho. Pudiste ver la preocupación que inundaba su rostro y como se le habían licuado los ojos. Quisiste locamente decirle que estabas bien y que nada había pasado pero estabas tan mal que solo pudiste decir una sola palabra en el mismo tono débil y quebradizo de voz que habías emitido antes.
Tu: Joe...
Joe: ___, por el amor de dios, estas bien?
Tu: si amor (alzaste levemente las comisuras de los labios)
Joe: (abrazándote angustiadísimo) dios, por un segundo pensé que te perdía
Sentiste como tembló al decir eso; apretaste los labios con amargura y tragaste saliva ruidosamente intentando deshacer el nudo que se te había formado en la garganta. Le habías hecho pasar un muy mal rato y eso no te gustaba ni medio. Le correspondiste el abrazo con la poca fuerza que quedaba en tu cuerpo de trapo y empezaste a hablarle como quien tranquiliza a un niño que se perdió de vista a su madre.
Tu: (en un susurro) tranquilo, está todo bien. No te preocupes
Se quedaron abrazados un rato mientras su cuerpo se iba distendiendo. Se separó muy lentamente para mirarte directamente a los ojos. Tomo tu rostro en una de sus manos y acarició tu mejilla con el pulgar.
Joe: ___, como te sientes?
Tu: b-bien, creo
Era mentira, nunca te habías sentido tan físicamente enferma en tu vida. Temblabas como un pollito mojado, tenías los labios morados del frío y sentías que estabas a punto de romper en llanto. Pero aún así te limitaste a sonreírle de manera en que pudiera calmarse un poco. Todavía se veía agitado y súper angustiado.
Tomó una toalla que había en una silla de ahí cerca, sin importar de quien era ni nada, y te la puso en los hombros. Te sentiste profundamente agradecida por ello, al menos te ayudaba a controlar ese temblor enfermizo. Bajo la vista y cerró los ojos intentando controlar los nervios que sentía. Se quedaron unos segundos que te parecieron años en silencio hasta que Joe decidió romperlo con una pregunta que de veras no te esperabas.
Joe: que fue lo que pasó allá?
Tu: d-de que hablas?
Joe: porque no nadaste hacia la orilla o algo así? a penas si pudiste salir a tomar aire
Tu: es... complicado
Joe: aún así quiero saberlo
Tu: pero J...
Joe: necesito saberlo
Levantó la vista para mirarte, sus ojos reflejaban el ansia que tenía por saber que te había pasado; la intriga lo estaba carcomiendo por dentro. Con todo el dolor de tu alma decidiste romper aquella promesa que habías hecho hacia ya años y decirle. Era tu novio, el amor de tu vida, y estaba ahí frente a ti pidiendo a gritos una respuesta; e ibas a dársela.
Lentamente pasaste una de tus manos por detrás de tu oreja corriendo el cabello que había allí. Al estar húmedo te resultó más manejable, tal vez podría distinguirse mejor eso que querías mostrarle. Tanteaste con la yema de tus dedos hasta encontrar ese pequeño relieve en tu cabeza y te ayudaste con las dos manos para correr el cabello que lo tapaba. Joe, que hasta ese momento se había limitado a mirarte extrañado, se quedó mirando sorprendidísimo y con los ojos abiertos como platos.

Cap 48
Se te quedó mirando un poco hasta que se dio cuenta de lo que era. Te sentiste tanto miserable como avergonzada por tener que mostrarle ese lado tuyo. Era en cierta forma frustrante tener que mostrarle esa cosa tan fea que te recordaba todo el tiempo ese momento terrible que habías pasado. Querías volver el tiempo atrás hasta el momento en que tropezaste con Kelly para poder revertir todo aquello y no encontrarte en esa incomoda situación.
Soltaste lentamente tu cabello. Seguía un poco más pero ahí ya se ponía más feo, no querías que viera eso; no hacía falta.
Tu: (con voz apagada y monótona) sigue un poco pero no quieres verla...
Te sentiste una tonta por haberlo dicho. Al instante sentiste como apoyo una de sus manos en tu cabello y lo corrió delicadamente. Rozó suavemente el relieve de tu cabeza, la verdad es que la cicatriz había crecido con el paso del tiempo porque al ser tan solo una niña cuando te había sucedido aquello se había estirado bastante. Abarcaba prácticamente la mitad de tu cabeza, desde el comienzo del cuero cabelludo hasta el principio de la nuca. Era peligrosamente grande a decir verdad, y eso hizo que Joe se preocupara aún más por ti.
Joe: (totalmente atónito) ____, que fue lo que te paso? =|
Tu: (tomaste una gran bocanada de aire) fue hace mucho, era muy pequeña. Tendría como mucho 5 años, aún no nadaba bien pero eso no me importaba. Era feliz en el agua y me creía toda una experta.
Tragaste saliva ruidosamente para retener las pequeñas lágrimas que ya habían empezado a inundar tus ojos. No te gustaba nada tener que pensar nuevamente en eso, era algo muy fuerte para ti. Buscaste las palabras para continuar sin que se desmayara. Él se limitó a mirarte con atención.
Tu: estaba en mi casa sola con mi padre. Él se dispuso a cuidar de mí mientras estuviera en la pileta pero como vio que nadaba tan bien decidió dejarme sola un momento mientras él hacía algo más. Justo después de que se fue salí a las apuradas de la pileta y me tropecé; fue casi como si lo hubiéramos coordinado. Fue tan simple como eso; me golpee contra el borde y caí al agua. No recuerdo mucho más después de eso.
Una vez más, era mentira. Podías recordar cada detalle de lo que había pasado. Te habías golpeado la cabeza horriblemente fuerte y te había dolido muchísimo. La inercia hizo que te deslizaras por el borde, cayendo al agua. Justo antes de eso habías visto con un asco tremendo como un líquido rojo había cubierto la superficie en la que antes había estado apoyada tu cabeza, y se desparramaba por la pared antes celeste de la pileta para luego mezclarse con el agua. Una vez sumergida en aquel mar de desesperanza habías hecho lo imposible y más por salir de allí pero nada de eso te había servido en lo absoluto. Tus pequeños bracitos no tenían fuerza suficiente como para hacerte emerger. El dolor que sentías en tu cabeza se había vuelto peor aún y pronto supiste el porqué: notaste como el agua comenzó a teñirse de rojo a tu alrededor. Luchaste con las poquísimas fuerzas que te quedaban por no hundirte pero era tarde, ya ni aire te quedaba. Cerraste los ojos esperando a que todo aquello pasara y ahí perdiste la conciencia del todo. Te despertaste, sí; pero aún así había sido terrible.
Obviamente no ibas a decirle nada de todo eso a Joe, lo único que ibas a conseguir era que se preocupara más de lo que ya estaba. El te miraba totalmente incrédulo, pero por sobretodo angustiado. Se te escapó una de esas lágrimas en las que habías puesto tanto empeño en ocultar y cerraste los ojos con fuerza para que las que faltaban no le siguieran. Te tomo del rostro poniéndolo a la misma altura que el suyo.
Joe: por dios, ___ porque no me dijiste nada de esto antes?
Tu: (abriste los ojos pero no lo miraste a la cara) que cosa? Que tengo un trauma con el agua desde los 5 años? Que no puedo ver el agua ni en botellas? Piensas que eso es fácil para mí?
Joe: pero ___, es algo importante. Quiero decir, mírate. Estas... (sin poder encontrar las palabras correctas) mal!
Tu: (lo miraste sin comprender) eh?
Joe: (impacientándose) a lo que voy es que si hubiera sabido algo de todo esto a lo mejor podría haberte ayudado o algo
Tu: uuh, siento decirte esto pero no creo que hubieras podido hacer nada por más que quisieras
Joe: (casi en un grito) pero al menos lo hubiera intentado!!! ___ por dios casi te ahogas frente a mis ojos y no pude hacer nada para impedirlo!!
Tu: p-pero tú me ayudaste a...
Joe: ni siquiera eso pude hacer por ti; el Robert ese me gano de antemano
Pudiste sentir como el dolor y la impotencia se filtraba en su voz. De verdad que la había pasado mal. Agachaste la cabeza y cerraste los ojos para no verte obligada a verlo a la cara, en ese momento eso te aterraba casi tanto como el agua.
Joe: no te das una idea de lo inútil que me sentí mientras veía como te me ibas sabiendo que no había nada que pudiera hacer para ayudarte
Se le quebró la voz al decir eso, pudiste adivinar cómo se veía su rostro en ese momento y agradeciste tener los ojos cerrados. Tomaste el poco coraje que aún te quedaba y te dispusiste a decirle como eran las cosas para ti aunque le doliera.
Tu: y acaso crees que para mí fue fácil tener que vivir esa pesadilla de vuelta? Volver a estar en esa situación en la que te das cuenta que estas a punto de dejar todo lo que te importaba atrás? La última vez que pasé por eso me desperté en un hospital después de haber estado tres días en coma, entiendes!? (rompiste en llanto inevitablemente)
Joe: que!?
Tu: si como escuchaste: TRES-DIAS-EN-COMA JOSEPH. Fue tan grave como eso
Joe: (sin dar a crédito a lo que le decías) pero qué? Cómo?
Tu: que es tan difícil de entender!? Tenía 5 años y un buen día me despierto en una sala de urgencias sabiendo que casi me ahogo, que pase tres días como vegetal y que tenía un tajo enorme en la cabeza que me lo recordaría toda mi vida!! Pensaste que le temo el agua solo porque si? CASI ME CUESTA LA VIDA!!
Te estrechó entre sus brazos como si no fuera a soltarte nunca mientras tú te encargaste de empaparle el hombro con tus lágrimas. Como era de esperarse te había hecho tremendamente mal volver a pensar en todo aquello, era abrir una vez más esa dolorosa herida que habías creído cerrada hacia años. Sollozabas ruidosamente y tus hombros se movían al compás de ellos. Joe deposito su mano muy suavemente sobre tu cabello y lo acarició con ternura.
Joe: cuanto lo siento ___, no sabía que había sido así de grave. Perdóname, no tendría que haberte gritado
Tu: (ni responderle podías, ahora directamente te estabas ahogando en tus propias lagrimas)
Joe: ya, tranquila. Esta todo bien, ya no llores. Todo está bien, linda
Negaste ligeramente con la cabeza y ocultaste el rostro en su hombro, a lo que él te tomo tan delicadamente como antes y te aparto un poco para quedar cara a cara. Bajaste la vista avergonzada pero antes de que lo hicieras apoyó su mano en tu mejilla alzando tu rostro.
Joe: ey, ___ mírame
Tu: (obedeciste)
Joe: (sonriendo como solo él sabía hacerlo) estas aquí, okey? Eso importa. No te tortures por lo que paso, está bien, lo entiendo. Estoy aquí para ayudarte, de acuerdo?
Una vez más bajaste la vista y asentiste levemente. Como era que podía ser tan perturbadoramente tierno contigo? Esas pocas pero hermosas palabras realmente habían sido de ayuda para ti. Tenerlo ahí a tu lado te hacía que te sintieras querida y protegida en serio, esa era una de las tantísimas cosas que te encantaban de él. Apoyaste tu frente sobre la suya y acariciaste su rostro para después rozar sus labios delicadamente.
Tu: (en un susurro) gracias. Por todo
Joe: (te frotó el brazo cariñosamente y se carcajeó) estas helada
Tu: seh, eso creo
Joe: ven aquí
Extendió sus brazos para abrazarte y te atrajo hacia su cuerpo. Te reíste por lo bajo mientras le correspondías el abrazo. Eso te ayudo a sentirte mejor, al estar con tanto frio cualquier cosa que tocaras estaba a una temperatura mucho mayor a la tuya; y siendo Joe a quien tocabas, te sentiste como si estuvieras abrazando a una estufa. A diferencia de ti, a él se le puso la piel de gallina al abrazarte; y eso te dio más risa aún.
Tu: tan mal estoy?
Joe: aha =P
Tu: (te mordiste el labio mientras la sangre se agolpaba en tus pálidas mejillas)
Joe: (juguetón) tal vez esto ayude...
Puso una de sus manos en tu cintura y empezó a hacerte cosquillas suavemente, haciéndote reír. A decir verdad no te gustaba ni medio que te hicieran cosquillas pero siendo él el que te las estaba haciendo estaba bien, de todas formas él ya lo sabía. En esta ocasión no te molestó tanto porque reírte te hizo sentir mejor al instante, y eso se noto en todo tu rostro, pero de todas formas lo corriste.
Tu: (entre risas) Ay no! No Joe! Basta! Basta! Que te dije de las cosquillas!?
Joe: (riéndose contigo) se me olvidó
Tu: Joe tontooo! No me gusta que me hagan así, ya te dije (soltaste una risita)
Joe: si pero bien que te hice reír no?
Tu: (sonreíste de oreja a oreja)
Joe: ey ___, linda, tendría que ir a decirle a todo el mundo que estas bien. Hay bastante alboroto allá afuera; ya sabes
Tu: ok está bien ve
Joe: segura que no quieres que me quede o algo?
Tu: no, está bien en serio, no te preocupes puedo quedarme sola por unos minutos
Joe: la verdad es que eso ya no puedo creértelo
Tu: Joe!
Joe: (se carcajeó) ok como tu digas
Tu: J ya, ve (le diste un tierno beso en los labios y se fue)